La administración de Roquetas de Mar que dio el Gordo el año pasado.
La administración de Roquetas de Mar que dio el Gordo el año pasado. / Archivo

Más estadística y menos superstición

  • Las administraciones de lotería que dan un premio gordo se abonan en los años siguientes a mayores ventas. En otras, como la Bruixa d'Or o Doña Manolita, parece que toca siempre, pero no es cuestión de suerte

¿Vale la pena hacer tres horas de cola en la calle, en el frío mes de diciembre madrileño, para comprar un número de lotería en la administración de Doña Manolita? El sentido común y las matemáticas dicen que no, que de ninguna manera. Pero la irracionalidad y los presentimientos no entienden de estadísticas y por eso, mientras algunos despachos de lotería tienen una actividad normal en las vísperas del Sorteo de Navidad, otros no dejan de acumular visitantes y, por lo tanto, de hacer caja.

Los supersticiosos echan mano de una lista de mandamientos que nunca fallan, dicen, si lo que se quiere es ganar el Gordo: toca más en los lugares donde ha habido una desgracia ese año (Lorca, por ejemplo, el año del terremoto) y son más requeridos los números que coinciden con algún gran acontecimiento (en el 2016, la muerte de David Bowie, el 'brexit', la final de Champions que el Madrid le ganó al Atlético, el triunfo de Trump). Y sobre todo, si se puede, hay que comprar un número en una administración que el año anterior hubiese resultado agraciada. Desoyendo a Andrés Calamaro, muchos creen que una bomba sí puede caer en el mismo lugar dos veces.

Siguiendo este esquema ¿lógico?, en 2016 el Gordo de Navidad está cayendo por anticipado en la Administración número 2 de Roquetas de Mar, que en el sorteo del 2015 vendió 113 series (452 millones de euros) del primer premio (79140). Y efectivamente, así es. "Se está notando mucho", corrobora José Martín, el administrador de la oficina. Aunque no quiere dar cifras, sí apunta que el porcentaje de crecimiento es "importante", un crecimiento que en gran parte se debe al empuje de los visitantes. Roquetas es un municipio turístico y en verano, cuenta Martín, se produjo un gran empuje de las ventas que se mantuvo en los puentes del invierno. "El número que tocó el año pasado se agotó a principios de noviembre", explica.

Pero el empuje que un número premiado da a una administración de lotería no se acaba en un año: dura más. "La gente sigue creyendo que va a tocar, y es que ¡va a tocar!", cuenta con un entusiasmo contagioso Marisa Ron, titular de la Administración número 8 de Leganés, que en 2013 repartió 360 millones de euros con el número 62246. "Desde que tocó el premio se ve muy buen ambiente en la administración. Todavía nos llega algún vecino que nos cuenta que le tocó, y no lo sabíamos", continúa Ron. Pero además de entre los vecinos, el premio les hizo ganar clientela foránea. "Mandamos el número a Barcelona o a Canarias, donde nos lo piden, y también nos llega gente de Madrid y Toledo a comprarlo. Todavía me quedan unos décimos, pero creo que los voy a mandar", cuenta esta lotera.

Pero más allá de la ilusión y de las corazonadas están las matemáticas, que no engañan. Conrado M. Manuel, profesor de la Facultad de Estudios Estadísticos de la Universidad Complutense de Madrid, relata que el hecho de que algunas administraciones donde un año toca den en los años siguientes más premios es una "profecía autocumplida". "Como los compradores piensan que va a tocar, ellos venden más números. Y si venden más números, tienen más posibilidades de que toque", explica. Por ejemplo, la Bruixa d'Or de Lérida, la administración de lotería más emblemática de España, vende en cada sorteo de Navidad entre el 35 y el 40% de los números del bombo. Es decir, tiene casi un 40% de posibilidades de que le toque el Gordo y muchísimas más de que toquen uno o varios premios grandes. Parece cosa de magia que todos los años la suerte caiga en la Bruixa d'Or cuando no lo es en absoluto: simplemente, por una cuestión estadística, debería tocar casi siempre. "Yo le doy un consejo a quien quiera comprar lotería", asegura Conrado M. Manuel: "Que la compre en la administración que le pille más cerca de casa. O que compre en su trabajo, de manera que si toca, no tenga que ver la cara de felicidad de sus compañeros y él también esté en el grupo de los felices", bromea. "Una compra un décimo en Doña Manolita y tras el sorteo dice: 'Anda, ha tocado en Doña Manolita'. Sí, porque le toca a ellos, pero no a ti". "Gracias a las falacias y supersticiones de los jugadores hay mucha gente que se hace rica. Igual que con las modas", asevera Manuel.