El Norte de Castilla

El segundo premio deja un buen pellizco en Peñafiel

La familia Jiménez posando con dos décimos premiados en el salón de su casa.
La familia Jiménez posando con dos décimos premiados en el salón de su casa. / AGAPITO OJOSNEGROS.
  • Los décimos que llevaron la suerte fueron adquiridos en la administración situada en el intercambiador de transporte del número 9 de la Avenida de América, en Madrid

Quienes crean en los augurios, en pálpitos, en premoniciones varias, no le sorprenderá que Peñafiel haya sido por fin tocada por la suerte; por la buena. En dos ocasiones cercanas en el tiempo la buena estrella rondó el municipio. Tocó primero en el corazón de la Ribera del Duero, en Roa; después sucedió lo propio en la capital de la DO, en la también burgalesa Aranda de Duero; y, ¿cómo no iba a tocar en la cuna ribereña?. Pues así ha sido.

El segundo premio de Lotería de Navidad, el 92.845, no llegó de la mano del famoso y mágico calvo ni del generoso barman del anuncio televisivo, llegó a la localidad ribereña de la mano de «una gitanica que todos los años viene por aquí y vende unos décimos a los que formamos el culto evangélico», señaló ayer un felicísimo Antonio Jiménez que a bote pronto calcula que a la comunidad gitana peñafielense le habrá tocado unos «tres millones de euros». Él es poseedor de dos décimos, lo cual transformado en dinero, antes de impuestos, redondea la bonita cifra de 250.000 euros. Cantidad que aumenta bastante si sumamos lo que recibirá su familia por la adquisición de «unos ocho décimos más». «Para los 'Porracos' (como se conoce popularmente a su familia) un millón y medio de euros», exclamaba un exultante Antonio rodeado de su familia en el piso del barrio de Las Rondas.

Los décimos que llevaron la suerte a Peñafiel fueron adquiridos en la administración situada en el intercambiador de transporte del número 9 de la Avenida de América, en Madrid, y como reconoce el propio Antonio, la comunidad evangélica de Cuéllar también ha sido sonreída por el mismo número. «Dios nos ha bendecido de tal manera que nos ha bendecido con el segundo premio a los gitanos de Peñafiel, se ha vendido a todo el barrio».

En paro, el dinero les cae como agua de mayo y lo primero será celebrarlo por todo lo alto con una cena esta noche. Pero también, como explicó Sergio Jiménez, quien atesora dos décimos y quien se sumó con su mujer a la improvisada fiesta que se preparó en la casa de Antonio, tienen en mente a aquellos familiares que no han tenido su misma suerte a los que echarán una mano: «Somos una familia muy unida y al que no le haya tocado si hay que darle algo se le da. Eso no se pierde nunca, eso es la comunidad gitana».